LA DEPRESIÓN DESDE SCHOPI
- Vanessa Rojas
- 4 mar 2022
- 11 min de lectura

Introducción
“Le tengo miedo a las arañas, pero si tuviera algo de valentía te diría que en realidad tengo miedo a que me conozcas. A que me conozcas como yo me conozco. Que veas que mi sonrisa está sostenida por cuerdas y que cuando nadie me ve imagino que las tomo y las coloco alrededor de mi cuello. Tengo miedo a que te quedes por aquí lo suficiente para notar que mi risa de pronto deja de tener eco, que no soy más que una carcajada vacía y que cada día considero la posibilidad de no despertar (…) Tengo miedo a que me veas a los ojos y todos mis pensamientos te lluevan y caigan en tus manos y tengo miedo a que no puedas soportarlo, que te sientas anclado. Tengo miedo que me veas como más carga, que persona, como más esto no vale la pena que persona, y tengo miedo que veas que yo también pienso que no valgo la pena, (…) Pero, decir todo esto toma mucho tiempo y también tengo miedo a desperdiciar tu tiempo, así que si me preguntas a que le tengo miedo te diré, le tengo miedo a las arañas …” Michelle Rangel
Según la OMS la depresión es una enfermedad mental, diagnosticada a 280 millones de personas a nivel mundial, la cual afecta al 3,8% de la población. Esta enfermedad causa sufrimiento en la persona afectada, alterando su educación, vida social, familiar y laboral. En el peor de los casos puede llegar al suicidio. Anualmente se suicidan más de 700.000 personas siendo la cuarta causa de muerte entre las edades de 15 a 29 años.[1] La depresión también puede ser mal diagnosticada llevando así a muchas personas hacia el consumo de antidepresivos.
La pandemia generada por el virus COVID-19 generó alarmas a nivel mundial, pues la crisis económica afecto a varios hogares, especialmente a los de menores recursos, como países suramericanos. Ante esto, la organización CHILD MIND INSTITUTE aconsejó tomar medidas frente a la depresión, la realización de las siguientes recomendaciones son importantes para su prevención: estimular a sus hijos a mantenerse activos como participar en actividades que generen sensaciones de felicidad; mantener un sentido de perspectiva, ya que al tener depresión se mira solamente los aspectos negativos, descartando experiencias positivas; tolerar la incertidumbre y la ambigüedad, porque la pandemia generó sentimientos de angustia sobre el futuro por lo que es necesario expresar paz y tranquilidad; hacer planes familiares, esto es importante porque le permite a los niños entrar en contacto humano, sentirse acompañados y generar confianza y tranquilidad; tener nuevos objetivos para poder darle un sentido a la vida, el último es concentrarse en la gratitud para saber la importancia de la vida y en el aprendizaje de las situaciones que esta nos ofrece (Miller, s.f.).
Dichas medidas que sugieren aplicar dentro del hogar son indispensables, ya que se relacionan directamente con la convivencia humana, el pensamiento de trascendencia y nuestra conexión con nuestra humanidad. La pandemia generó caos entre las familias, pues con la muerte de algunos familiares se perdió el sentido a la vida, con la falta de comida en los países poco desarrollados la trascendencia, el pensamiento de un Dios por la angustia quedo a un lado provocando insatisfacción, conflictos y desigualdad. Por lo anterior, las propuestas dadas nos ayudan a restablecer estas relaciones espirituales aunque no solamente se habla de trascendencia, también se habla de nuestra humanidad en cuanto a nuestros comportamientos y relaciones.
Por otra parte, al tener en cuenta que los seres humanos son seres sociables, se consideró difícil su convivencia al estar aislados y encerrados en las casas debido a las medidas de bioseguridad impuestas a nivel mundial. Los medios de comunicación fueron un apoyo importante para la interacción, pero no es igual al acercamiento físico y de contacto. Por lo tanto, hay una incongruencia con las medidas recomendadas anteriormente debido a que es importante hacer planes familiares o sociales, pero en pandemia al haber restricciones tanto de aforo, como de toque de queda o pico y cedula, es de difícil cumplimiento.
Frente a todo esto no es extraño observar cómo la mayoría de medios de comunicación se expresan de una manera exorbitante frente a la depresión, pues al ser causantes de un final sin remedio es natural que se provoque este sentimiento de control o de ayuda sobre los demás. La muerte es sorpresiva, pero el suicidio no lo es; este último tiene una leve diferencia con el primero ya que uno es auto infligido y el otro no, es decir, uno es con voluntad y el otro no. Tener la voluntad es decir según la RAE “Facultad de decidir y ordenar la propia conducta” es necesario en un mundo el cual te obliga a vivir de manera constante sin esperar a tu aprobación y con situaciones de prueba en cada instante, poder tener voluntad es poder salir del orden social establecido para encontrar más allá de una aprobación social frente a los sentimientos y comportamientos, encontrar poder establecerse a nivel social.
No hablo de llegar a la mayoría de edad o ir con la corriente, hablo de poder enfrentar todo esto y lograr conocer la realidad de mundo. Por ejemplo, llegar a la mayoría de edad es insignificante con ese niño que tuvo que crecer viviendo en la calle para cuidar a sus hermanos pequeños, buscando trabajo para poder sobrevivir, ¿Es acaso necesario llegar a la mayoría de edad para entender las dificultades de la vida? O ir con la corriente para al final tener el mismo destino de estar enjaulado o muerto en una red, sin tener pensamientos novedosos dejándose llevar por el mismo mundo de apariencias y engaños.
Este ensayo, más que una muestra de cómo es la depresión en el mundo y de qué manera afecta y a cuantas personas, es una crítica hacia la cotidianidad, hacia el no poder emanciparse de la subordinación social, sin ánimos optimistas. Por lo que el autor a tratar es Schopenhauer, con la tesis: “Las personas que sufren depresión son conscientes del círculo vicioso (sin fin) de angustia y dolor de la vida” Para esto se va a dividir el trabajo en cuatro partes, la primera es la presente introducción, la segunda es la voluntad, en el cual se contextualiza a Schopenhauer y su pensamiento y la tercera es la conclusión.
La voluntad
“Puesto que la voluntad es la cosa en sí, el contenido interno, lo esencial del mundo, pero la vida, el mundo visible o el fenómeno es el simple espejo de la voluntad, este acompañará a la voluntad tan inseparablemente como al cuerpo su sombra: y donde haya voluntad habrá también vida y mundo” (Schopenhauer, 1819, p.324).
En esta cita del libro el mundo como voluntad y representación se nos muestra la voluntad como la cosa en sí y el fenómeno como espejo de la voluntad. Estos conceptos se asemejan mucho a los términos kantianos de noúmeno y fenómeno. En cuanto a la voluntad seria el noúmeno, en griego νούμενoν se ve como pensamiento o concepto por lo que podríamos decir la cosa en sí, la realidad de las cosas. Schopenhauer acude a la voluntad con este mismo concepto como lo esencial del mundo, pero no en cuanto a necesidad si no a la esencia, el contenido interno. Por otra parte, está el fenómeno, este se presenta en contraposición al noúmeno o la voluntad, pues es la realidad como es conocida, pero como aquello que se muestra o que aparece, no es la realidad en sí sino lo que apreciamos de esta, como se dice en la cita, el fenómeno es el simple espejo de la voluntad, es decir su simple apariencia.
La voluntad está presente frente a todos los fenómenos aparentes del mundo. No es que estén separados voluntad y fenómeno, sino que van juntos, solo que no es posible apreciar la voluntad porque está oculta tras el fenómeno que sí lo podemos apreciar. De aquí se puede deducir que el mundo se nos presenta como un engaño por lo que la única forma de conocerlo sería no basarse en el conocimiento del mundo adquirido por los sentidos, sino en la búsqueda intelectual de la esencia de este.
Frente a todo esto, la pregunta de cuál es la esencia o voluntad del hombre se hace presente, o también los seres humanos seriamos considerados simples fenómenos de nuestra voluntad. Dice Schopenhauer (1819):
“poner la esencia del hombre en un alma que originariamente sería un ser cognoscente, incluso pensante en abstracto, y solo a consecuencia de eso sería también volente; así que atribuye a la voluntad una naturaleza secundaria que en realidad es propia del conocimiento.” (p. 345)
El alma sería la voluntad del hombre la cual es pensante, esta característica de ser cognoscente puede estar sometiendo a la voluntad únicamente a ser un acto de pensamiento. Porque si el alma como dice la cita originariamente es un ser cognoscente, y el alma es la voluntad, entonces nuestra esencia como seres humanos estaría limitada a nuestro conocimiento, desarrollando de esta manera toda una teoría del conocimiento y de la evolución, ya que se definiría al hombre como un ser sin conocimientos que viene al mundo a llenarse de conocimientos para poder definir cómo actuar e interactuar con el mismo. Por lo que Schopenhauer (1819) ante esto dice que la voluntad es lo primero y originario, por lo que el conocimiento estaría siendo añadido como un instrumento de la voluntad. Por ende, cada hombre es por su voluntad y su carácter es originario, haciendo que el querer sea base de su ser (p. 345)
La búsqueda
“El deseo es simplemente una consecuencia necesaria de la impresión presente, bien del estímulo externo o bien del pasajero ánimo interior, y por eso es tan inmediatamente necesario e irreflexivo como el actuar de los animales: por esa razón expresa, al igual que este, solamente el carácter de la especie, no el individual; es decir, solo indica lo que sería capaz de hacer el hombre en general, no el individuo que siente el deseo.” (Schopenhauer, 1819, p. 354).
Ya se habló de la voluntad y como esta es esencia del ser. Según la RAE podemos ver esencia como: “Lo más importante y característico de una cosa”. Llevándonos a que el ser humano se rige por aquello que es más importante para si , es decir por su esencia por lo que esta voluntad es lo que nos mueve. Esta voluntad nos lleva al deseo[C7] , este se presenta como un inalcanzable, se ve en la cita como una consecuencia del presente, pues lo que quiere decir es que deseamos cosas constantemente, deseamos lo que el hombre sería capaz de hacer de una manera general, es decir estos deseos no son individuales, además estos son necesarios, pues al desear cosas sufrimos ya que empezamos en la búsqueda constante de esto y sufrimos al no tenerlo. Pero esto es un ciclo sin fin ya que al saciar este deseo aparentemente, se consiguen nuevos deseos, pues estos están en una escala infinita. Por ejemplo, en mi día cotidiano tengo un deseo, detrás de ese deseo se encuentran más deseos en espera, pero el ser humano por medio de su voluntad se enfoca en el principal deseo o el que más le llama la atención, por lo que cuando este deseo se ve cumplido, los deseos que estaban en la lista de espera o no tan importantes salen a relevancia para volver a colocar en prioridad uno, y esto es un ciclo constante, del cual nos advierte Schopenhauer que estamos sufriendo. El deseo es constante frente a nuestra voluntad porque estos objetos de nuestro deseo son solo fenómenos que la voluntad pone delante de nosotros. Por lo que podemos inferir que estos deseos nunca van a ser satisfechos, pues sería ir detrás de una representación en el que su único objetivo es que se siga anhelando más deseos infinitamente, volviendo esto en un ciclo sin fin que solo perpetua el dolor y sufrimiento causados.
La solución propuesta ante todo esto por Schopenhauer son tres vías. La primera es el arte[C9] , es decir, a través de la contemplación desinteresada podemos ver las cosas en sí y satisfacer en algún punto. La segunda propuesta es la compasión[C10] , es decir, sentir con los demás, ver todo el dolor que hay en el mundo y desenamorarnos de este mundo de puro sufrimiento, en cuanto a la tercera vía es intentar la no voluntad y el no deseo[C11] .
Conclusión
La depresión afecta a los seres humanos en cualquier edad, uno de los mayores puntos de atención de los institutos como se pudo comprobar con el CHILD MIND INSTITUTE se afecta directamente a los estados de ánimo y frente a la perspectiva que se tienen de las cosas, por eso este trabajo se enfocó en hablar de la depresión desde el punto de vista del aburrimiento por la cotidianidad, en este mundo estamos inmersos en situaciones que generan ansiedad y estrés, pienso que una posible solución estaría ligada a pensar las cosas de una manera positiva aunque esto no establecería una verdadera solución ya que con cualquier momento de dificultad se volvería a ver lo negativo.
Es en mi opinión, siempre criticable al hablar de la realidad de las cosas, como inalcanzables ocultas al conocimiento humano, porque si es tan complicada su visión en este caso oculta detrás de apariencias y cosas superficiales, cómo es posible su visión desde el punto de vista del autor, pues si el mundo se muestra como un fenómeno, como es posible que yo logre a ver que esto es un fenómeno y un engaño. Es decir, seguiríamos con este mismo engaño pensando en que ya salimos de este[C12] .
En cuanto a la teoría de que la esencia de los seres humanos somos voluntad y su consecuencia no pienso que esté llevada a un absurdo, o no es acaso que los seres humanos venimos al mundo sin ningún tipo de conocimiento (a excepción de teorías fantásticas de vidas pasadas) y aquí por medio de las experiencias aprendemos y conocemos el mundo. La parte que me parece contradictoria está en que si nuestra esencia es el conocimiento[C13] entonces cuando conocemos fenómenos, que es lo que solemos conocer entonces estaría nuestra esencia conociendo una apariencia y un engaño. Por lo que no estaríamos conociendo en realidad y nuestra esencia nunca se mostraría como en realidad es.
Por otra parte en cuanto a la tesis: “Las personas que sufren depresión son conscientes del circulo vicioso (sin fin) de angustia y dolor de la vida” pienso que quedó demostrada en cuanto se entiende que los deseos son representaciones, los cuales son un medio para seguir deseando infinitamente, es decir, manteniendo el ciclo constante de sufrimiento. La hipótesis de que las personas que sufren de depresión con conscientes de esto es porque la cotidianidad frente a la vida nos lleva a un ciclo constante de preocupaciones, esperanzas y deseos que no pueden ser cumplidos de manera inmediata .
El presente trabajo no está escrito con fines optimistas por lo que se trató brevemente la respuesta de Schopenhauer ante el dolor y el sufrimiento de la vida, en la última vida explicada anteriormente acerca de salir de este dolor o sufrimiento eterno se encuentra la no voluntad, lo cual veo que es un tema contradictorio y poco realista, pues sería mejor dejar de lado las representaciones o los fenómenos que son aquello que nos engañan con apariencias, pero dejar los deseos pienso que no es algo productivo porque así la vida sea de solamente sufrimiento los deseos es algo que nos motiva a seguir adelante así se confunda dolor con la felicidad . Por lo que la conclusión es que sí vivimos en un ciclo constante de sufrimientos basados en los deseos insatisfechos de nuestra necesidad de vivir.
[1] (Organización mundial de la salud, s.f.).
[C7]No es que nos lleve al deseo. Lo que sucede es que nosotros, los seres humanos, somos la mayor objetivación de la Voluntad. Por eso nuestra “esencia” es el deseo que se desea a sí mismo incesantemente. Por eso sufrimos tanto, porque jamás lo podremos saciar.
[C9]El genio o artista.
[C10]El santo.
[C11]El asceta.
[C12]No se puede salir. Sólo el Iluminado puede hacerlo.
[C13]Nuestra esencia no es el conocimiento, es el deseo. En el fondo no hay fundamento sino pura contradicción e irracionalidad.
Referencias
Miller, C. (s.f.). Señales de depresión en la crisis del coronavirus. Child Mind Institute. Obtenido de https://childmind.org/es/articulo/senales-de-depresion-durante-la-crisis-del-coronavirus/
Organización mundial de la salud. (s.f.). Depresión .who.int. Obtenido de https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/depression
Real Academia Española: Diccionario de la lengua española, 23. ª ed. Obtenido de: https://dle.rae.es
Schopenhauer, A. (1819). El mundo como voluntad y representación. Editorial Trotta.
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